4 de agosto de 2010

Mentime despacio


Me gustan las mentiras. Todas ellas. Las blancas y las negras. Las de patas cortas, y las que pueden caminar tranquilamente a grandes zancadas. Las planeadas y las improvisadas. Las crónicas y las aisladas. Las que terminan siendo creídas por su autor y las que se olvidan no más pronunciadas. 

Las mentiras con silencios que otorgan. Las mentiras con dedos cruzados. Con cargo o no de conciencia, con actuación o sin ella, con extremismos o sencillez.
Las mentiras de niños o ancianos, de experimentados y principiantes.

Las bien intencionas y las no tanto. Las que se descubren y las que permanecen vigentes por tiempo indefinido. Los te amo, los te extraño, los te necesito, los te odio que suenan a mentira. Las triviales y las importantes. Las de hoy y las de siempre. Las de para toda la vida.

Será porque son una parte esencial de la vida, aunque todos nos esforcemos en que no sea así.

2 de agosto de 2010

Matias, el artista.


Nunca van a conocer a alguien tan emocionalmente inestable como un artista, es imposible seguirle el ritmo. Seguir su oleada de sentimientos, tan cambiantes, pero tan intensos es imposible para alguien con un ritmo de vida un poco más normal.
Desaparece por semanas, donde vos tenés la posibilidad de conocer decenas de personas nuevas. Y de repente, cuando menos te lo esperas aparece, con sus palabras, con sus promesas, con su arte. Esa era la historia constante. Una y otra vez la situación se volvía a repetir, a veces había peleas de por medio,  hasta relaciones de por medio, pero siempre terminaba apareciendo, como si nunca se hubiera ido.
Matías era así, descontando todas las ideas y venidas, todas las traiciones, y todas las peleas. Su inestabilidad no nos permitía siquiera probarlo; y yo me quedaba resignada ante la idea de que lo nuestro jamás iba a funcionar.
Esta vez creí que iba a ser diferente. Hasta que la realidad me termino cacheteando de vuelta. Así que estoy hace 5 meses con una relación resucitada de sus cenizas, que esta…exactamente en el mismo lugar que cuando reapareció. Nos vemos una vez al mes, en la que escucho todas sus divagaciones sobre la relación ideal que vamos a tener juntos. Pero una vez que cae la noche, ambos tomamos nuestros abrigos, y sin mirar atrás, seguimos con nuestras vidas.
Acabó de cerrar la conversación con él. Hoy, para no perder la costumbre el 90% de la charla consistió en tirarnos culpas sobre quién es el responsable de que hace un mes y medio no nos encontremos.  Y después sucedió lo impensable:
“Te parece que nos veamos mañana? Al mediodía te mando un msj."
Lo conozco, y hay grandes chances de que esto quede en la nada. Pero sí no lo hace, por lo menos es un respiro a una racha no muy buena. 
Ese es el secreto con Matías, y con los artistas/hippies/liberales en general. Respira hondo, contá hasta tres y tómatelo con muuuchaa calma.

28 de julio de 2010

Reglas

Estoy cansada de las reglas que nos imponemos cuando conocemos a alguien. Hace un par de semanas viajaba con una amiga en el tren, y me pregunto sobre como me había ido con ese nuevo chico.
Chico simpático, lindo y aparentemente bueno. No tenía motivos para quejarme obviamente, pero sin embargo al terminar la salida, ya tenía estipulado en mi propia mente cuales eran los plazos que iba a darle.

Para comunicarse de alguna manera: tres días.
Para darme indicios de la situación: una semana.
Para repetir la salida: dos semanas.

Lo único que le comente fue el tiempo que le daba para volver a vernos, ella no pudo más que reírse, aclarándome que yo esta completamente loca, y que debía escribir un libro sin duda.

Pero yo no pude más que pensar ¿Acaso existe alguien qué luego de una primera cita no genere expectativas y plazos? Hoy hablando con otra amiga, me comentó que el chico de turno de ella, por primera vez de la primera salida, se había conectado al msn. Y que se moría porque le hable, pero que ella no lo iba hacer, ya que de esa forma estaría demostrando mayor interés que él. Bajo la lógica femenina tiene razón, sí un chico no te habla después de salir, damos por sentado que no quiere repetir el encuentro. Sin embargo… ¿Vos le hablaste?

En una época donde mujeres y hombres se codean por estar en el mismo lugar, ocupar los mismos puestos e interpretar los mismos roles. ¿No es machista asumir qué él siempre tiene que dar el primer paso? ¿No sería justo darle una mano?

Existen dos motivos para una misma decisión. La que se mantiene en el lugar de espectadora mientras él lleva a cabo toda la acción, por un viejo prejuicio de que los hombres deben ser caballeros y nosotras damiselas en peligro, a las cuales rescatan o seducen, dependiendo la situación. Y aquella razón que se ve influencia por un poco más de picardía. No quiere dar el brazo a torcer, porque cree que el hombre en cuestión se sentirá en igualdad de interés, y se esforzará menos en captar y hacerse merecedor de su atención. Así que todo pasa a tratarse de un tire y afloje, para ver quien tiene la sangre más fría.

Soy una pésima estratega, y mientras mi amiga Sam siempre logra que su novio le ruegue para ser perdonado. Yo lucho conmigo misma, para comportarme y cumplir mis propios plazos. 

26 de julio de 2010

Mi Buenos Aires querido




 


No importa cuantos problemas sociales, económicos o políticos haya. Buenos Aires siempre tendrá ese halo especial, que logra que tanto turistas como residentes nos enamoremos una y otra vez de sus calles.

15 de julio de 2010

Ladran Sancho...

La industria textil es muy sucia. Uno, el ajeno a ella, ve la prenda terminada y paga por esta el precio que cree le corresponde. Sí la etiqueta excede lo que el cliente considera adecuado, se va del local con la idea de que ha evitado un robo sin armas a sus bolsillos. Sí en cambio está de acuerdo con la suma, no solo la pagará contento, sino que la llevará como una bandera bien en alto, para que todos la vean.
Y cuanto más alto es el precio, mucha gente, opta por subir ese mástil un poco más arriba, para que la insignia de esa etiqueta flamee más cerca del cielo.
No creo en los precios. Creo en lo que te hace sentir esa camisa la primera vez que la viste. La fascinación por los pliegues que se forman, el detalle de algunas alforzas, la batista %100 algodón, el calce perfecto. Esas cosas, que se generan una vez cada cierto tiempo, sí valen lo que pagas y tal vez más, como alguna vez leí.

Pero cuando uno se está abriendo paso en esta hermosa, pero conflictiva industria, empieza a ver las cosas un poco más comercialmente. De repente el modal te parece más insulso y excepto que haya una muy buena causa, o una fascinación a primera vista. Pagar 100 pesos por una remera de este material, te parece un poco ridículo.

De todas formas eso no es lo que me molesta, sí está a ese precio es porque alguien lo compra, o alguien considera que lo vale.

Me molesta la gente del ambiente. Por primera vez me sentí saboteada, desde que empecé incursionar en esto, y por alguien que consideraba, no sé sí mi amiga, pero sólo unos escalones por debajo de ese título.
Soy buena, aunque haya gente que lo ponga en duda, mi material genético lo comprueba. Y lo más importante, tengo códigos. Será por eso que duele no? Porque yo no lo haría…


Pero como dijo mi padre: “Ladran sancho, señal que estamos cabalgando”

14 de julio de 2010

Revividor de relaciones

Hay gente que vive enamorada. Esas mujeres que haces años conoces y nunca la viste soltera. Se pelea con uno y a la semana lo repone. No se enamora. Porque ya esta enamorada del amor. 


Hay gente que vive buscando a un amor que toque la puerta. Otras que noche tras noche estrenan a alguien nuevo. Están esos que sólo quieren algo para presentar ante sus conocidos, y se consiguen un maniquí muy bonito, con una gran sonrisa.


Los de relaciones complicadas, que cada día es una novela, y siempre se pelean entre ellos, entre aquellos, o entre todos. Los de las relaciones interminables, entraron a tu vida de la mano de una pareja, y se fueron aun con esa mano ocupada.
Los que creen en el horóscopo. Los que sólo quieren a alguien para San Valentín. Los que se enamoraron una sola vez y nunca más pudieron hacerlo. A los que le rompen una y otra vez el corazón.


Y después hay gente como yo, revividores de relaciones.

Siempre se entretienen apareciendo en la vida de esa persona que hace mucho se ha marchado. Siempre tienen algún ex que les toca la puerta, aun cuando nadie se lo esperaba y quizás hasta se hayan mudado de ahí. Siempre repiten patrones, mismos rasgos fisicos, mismas patologías, mismas peleas. Y siempre tienen archivados a aquellos que lograron colarse en su vida, para que cuando, reaparezcan –porque siempre vuelven- el sentimiento siga intacto.


Debe ser por eso que no me enamoro. Debo tener mucho cariño desparramado por ahí.


Y sin que hoy siquiera hubiese pensado en esa posibilidad, “Cristian, el primo de…”, toco en vez de a mi puerta, a una solicitud de amistad, para que después de 3 años volviéramos a hablar. Quien sabe que pasará ahora.