10 de octubre de 2012

La vida, después de esa vida



No todos los finales terminan en un “y vivieron felices para siempre”. Me atrevo a decir que son una microscópica minoría los que sí. El amor duele, el amor cuesta, y siempre que miro alrededor alguien que quiero está derramando una lágrima y nada podemos hacer los terceros para contener ese dolor. Porque no son mis palabras las que quiere escuchar, porque no son mis promesas las que necesita y sin duda no soy la persona que desearía que la estuviera abrazando.

Estamos ahí, como otros han estado ahí para mí, pero eso no alcanza. Saber que la persona a la que amas se va y no podes retenerlo, es una de las peores sensaciones de impotencia posibles. Es sentir que el dolor te asfixia, como si dos manos grandes se estuvieran aferrando a tu garganta. Es sentir que el mundo, tu mundo, se destroza a tus ojos. Es sentir que si hay una vida, después de esa vida, no queres vivirla. 

18 de septiembre de 2012

Mujer Machista


Hay pocas cosas en la vida tan irritantes como una mujer machista. Es un espécimen que deberíamos intentar erradicar del planeta. Y con el que últimamente estoy teniendo severos problemas de tolerancia. Puedo aceptar a regañadientes de que los hombres aún crean que son las mujeres, y solo las mujeres, las que deben planchar. Pero por favor, vos mujer, con todas las letras, no te unas a esa costumbre espantosa.




Yo puedo entender, si me esfuerzo, que para algunas personas es muy difícil tomar las riendas de su vida y brillar con su propia luz. Pero les aseguro, que es mucho más gratificante que hacerlo a través de la de tu pareja. Y con esto aludo a todas esas chicas, que en pleno siglo XXI, y con años- por no decir décadas- de lucha feminista, aun creen que es satisfactorio ser reconocida por ser: “La novia de…”, “La que anduvo con…” o “La loca que se divorcio de…”. Prefiere ser tenida en cuenta por ser de la propiedad de alguien, que por sus propias cualidades.


Porque ahí radica la mayor característica de la mujer machista, solo sabe cumplir la función de una “cosa” y como ella misma se cosifica, sostiene-febrilmente- que todas las mujeres deberían hacer lo mismo. 

También pueden ser reconocidas por ser aquella amiga que siempre esta sugiriendo que sin su novio, chico de turno, psicópata con el que sale, ex marido infiel, no puede vivir. Y si en algún momento de su vida, logra superar esa relación, va a volver a formar pareja antes de lo que tardaría en cambiar su "situación sentimental" de facebook. Porque cree que vivir enamorada, es la única manera de vivir.


Siempre lava los platos, la ropa, hace la cama, cocina, limpia, sonríe y en algunos casos hasta usa delantal. No importa que ella trabaje 6 hs. más que su pareja, o que tenga neumonía, "su hombre" no puede hacerse el bife. Tal vez piense que se le puedan caer las uñas si lo hace, o pueda dejarla por no cumplir sus tareas hogareñas. Quien sabe.


Y para no perder el control de lo que ella denomina, su vida, adopta roles que interpreta a lo largo de toda su estadía en la tierra. Ella es la hueca, la ama de casa, la superficial, la rubia tarada, la novia histérica, la mujer ideal, la que nunca quema la comida, la que siempre tiene chicos y maridos almidonados. Nunca puede ser un ser humano con matices como el resto. Es plana, sencilla, eficiente y vacía. Como una muñeca de porcelana diría. Una pena que exista gente así, incluso en estos tiempos.

15 de septiembre de 2012

El Flúor


La moda es ante toda una dictadora cruel. La amo y viviría toda mi vida de ella, pero lo es. Dirige bajo sus propios conceptos y reglas. Porque todos sabemos que si predispone que esta temporada se use el leopardo con lentejuelas, una gran mayoría saltara del precipicio ataviada de dichas prendas. Y eso es algo que yo no puedo entender.

Yo puedo entender que demos por sentado que el rojo es el nuevo negro, o que los shorts de lentejuelas son encantadores y todas las mujeres de piernas largas deberían tener unos. Pero hay ciertas modas que las mujeres tienen que estar locas antes de seguir. Y no hablo de una loca simpática, hablo de una loca que sufre de esquizofrenia paranoide.

A ver mujeres, explíquenme porque alguna creería que el color flúor puede favorecerla a alguna. Porque no lo hace. El flúor es para resaltadores y algunos tonos, incluso, deberían estar prohibidos de ser comerciados en las librerías. No las favorecen, no las hacen parecer más bronceadas, ni más elegantes, ni con más estilo. Las hace parecer un tubo fosforescente y de bajo presupuesto. 

Así que las invito esta temporada y las próximas, a ser coherentes y decirles NO a las tendencias que no son lo suyo. Y dejar ciertos colores para los lugares que pertenecen, lo subrayado de un apunte.




2 de agosto de 2012

Inmortalidad

El mundo de la moda siempre se manejo a velocidades radicales, haciendo de lo nuevo, algo viejo, y de lo viejo algo vintage en poco tiempo. Un día podías ser la It Girl del momento y en tan solo unos meses pasar a ser una foto descolorida en un diario viejo. Hoy cuando muchas veces la popularidad ni siquiera llega a la hoja impresa, la gente se aferra a los minutos de fama esperando que sean eternos. Tal vez se trate un poco de eso que proclamaba una de las leyes de Murphy “Puede que la gloria sea efímera, pero el anonimato es eterno”. Y aquí todos están desesperados por un trozo de cielo.


Pero entre todas esas caras que pasan, siempre hay algunas que el recuerdo perdura. Que se mantienen vigentes, que marcan puntos de inflexión. Lo fue Coco Channel, lo fue su revolución femenina, lo fue su pantalón, su chaqueta, su Channel nº5 y lo fue Marilyn cuando hizo la mayor publicidad de la historia. Probablemente, sin cobrar un centavo.


Lo fue Dior, con sus jaulas de pájaros, con sus metros de tela, con su ideal de mujer tan exageradamente femenino y antinatural tal vez, y lo fue Yves Saint Laurent. Un pequeño genio educado bajo el ala de otro grande. Yves Saint Laurent y su smoking, su Mondrian hecho vestido, sus frases para la historia.


Lo fue Richard Avedon y sus fotografías, su habilidad para captar los momentos justos, las expresiones más puras, los movimientos más naturales y también los más complejos; cuando las cámaras lejos estaban de poseer la tecnología que tienen hoy en día. También lo fue Irving Penn y aquella frase hace tiempo pronunciada lo dejó bastante claro : "Una buena fotografía es aquella que comunica un hecho, toca el corazón y deja al espectador como una persona cambiada por haberla visto"


Lo fue Audrey y su Desayuno en Tiffanys, lo fue Grace Kelly y sus corridas por Monaco en Atrapa a un Ladrón – que nadie hubiese predicho la llevarían a la muerte-. Lo fue Cary Grant y su capacidad de traspasar la pantalla, convirtiéndose en un galán atemporal. También lo fue Rita Hayworth, quien probablemente haya tenido que vivir gran parte de su vida tras la sombra de Gilda y a quien más de uno le habrá rogado que se sacara un guante.



En todas las épocas existieron los genios, y aunque no importa cual haya sido su especialidad, si importa el que lograron inmortalizarse, y en los tiempos de hoy, eso es todo.

20 de julio de 2012

Enmudecer


Me prometiste el cielo y te creí, me prometiste el infierno y me lo diste. Hiciste temblar cada parte de mi historia, de mi vida. Destrozaste mi amor propio, mi orgullo y tal vez parte de mi alma. Pero contradictoriamente no te odio. Me enseñaste que las historias de amor turbulentas no son más que obsesiones, que no te ama el que te lastima, y que el silencio muchas veces duele más que una palabra.

Y hay días que todavía te pienso, que enmudezco recordándote, y juego a quitar uno por uno todos esos velos que me puse, para  lograr ver perfección donde no había más que maldad. Porque eso es lo alucinante, todavía hoy lucho por recordarte exactamente como eras, y no como en algún momento te creí.

13 de julio de 2012

Vivir es una película


Alguna vez fui banal, alguna vez mi mayor preocupación era una cartera que quedará perfecta con esos zapatos rojos, o con ese vestido de lunares de ensueño. Que el maquillaje no se corriera y que siempre sintiera que sonaba una canción de fondo. Algunos días sigo siéndolo. Y los tacos dejan de doler, el rubor le da color a mis mejillas, y probablemente tararee una melodía mientras pienso que nada ni nadie puede detenerme. Porque si la música no está, más me vale proporcionarla yo misma.


E imagino que mi vida es una película, que mi novio es un príncipe azul, y que Audrey Hepburn me mira desde el otro lado de la pantalla. Que Givenchy me viste, y soy una musa para sus diseños. Que Tiffanys es grande, brillante y esta a mi disposición para que desayune contemplándola cada mañana.


A veces a mi gato sólo lo llamo por “Cat” y alucinantemente responde al nombre. Desayuno con Champagne, porque nunca es demasiado temprano o demasiado tarde para festejar. Y nunca recibo malas noticias sin haberme pintado los labios. O al menos eso suelo decir.